NOSOTROS- 6 - continuacion....
NOSOTROS 6 continuaciòn...
La bicicleta.
Estaba allì.
En el viejo edificio,
que hace de entrada
a la casa nueva
ubicada al fondo.
Entre ladrillos rotos,
tierra, arena y cal,
restos de cemento
y canto rodado.
Està el rodado 28
de procedencia húngara.
La bici del corpulento
Telmo Vera, queda allì
no por olvido,
abandono,
desuso o
descuido.
Renuncia a ella.
Desencilla hasta que aclare,
la oscura noche
que se reinicia
una vez mas en el Paraguay.
Thelmo
se escabulle
en la noche
de la víspera
con premura.
En busca de
nuevos rumbos.
La batida de los PM
lo buscan,
sedientos de sangre,
dolor y amargura.
Thelmo tambien
cometió el gravísimo
pecado de querer un
paìs mejor, donde
florezca la civilización
del AMOR.Aùn asì.
No lo perdonaron.
Absorto en mis cavilaciones.
Me descubro
frente a la testigo muda,
de su huìda apresurada:
la bicicleta.
La llevo a la escuela?
Y si la roban?
Nò. Mejor la dejo.
Las horas de clase
no pasan nunca,
álgebra, geografia,
castellano, historia.
Nùmeros, letras, rìos,
montañas, historias
que continúan.
Pienso otra vez en la bici.
Por fin el ùltimo timbre,
mas sonoro que nunca,
anuncia el final de clase.
Camino casi corriendo
por Hernandarias, la calle
que se inunda cuando llueve.
No llego nunca.
Por fin la casa colonial de
la entrada.Entro.Estaba
allì, como esperando,
la bici de Thelmo.
Ya està el almuerzo,
preparado para todos,
por la tìa Petronita.
Debo bajar mas el sillìn.
Està muy alto.
Dònde estarà la pinza?
Ahora la encuentro.
Termino de comer
el soò-apuà.
Y me voy.Ligero.
Es plena la siesta.
Las calles llenas de sol
otoñal. Posa sus rayos
sobre los yvyrà-pytà,
que se desprenden de sus
semillas maduras y secas,
que caen girando como
aspas de helicópteros.
Giran las ruedas,
sobre los cantos redondos
de las piedras que cubren
las calles desiertas.
Casi todos duermen
la siesta como si el tiempo
se hubiera detenido y no
pasara nunca.
Inicio de una nueva etapa.
Papà ausente. Mamà buscándolo,
a don FÈLIX preso.
Montado en la húngara.
Yo adolescente al fin.
con ansias de libertad,
por conocer mas la ciudad.
Volar o cabalgar
en este moderno Rocinante
para mì.
Serè Sancho Panza
ò Don Quijote, en èl.
Mejor ser flaco
lleno de locura linda
como el caballero
de la triste figura,
aquel manchego
de un lugar de la mancha
de cuyo nombre,
yo tampoco quiero,
tampoco puedo,
tampoco sè, acordarme.
Ya estoy en bici.
Recorro la ciudad,
de los poetas muertos.
Plaza de los héroes,
palacete municipal,
Yvaroty, calle Colòn
con su linda bajada,
plaza Libertad, la Catedral,
la mansión de los Friedman,
en la esquina “El Surco”.
Su directora en la vereda
tomando mate,
enfrente la panaderìa Sisul,
con nutrida gente
que compra pan caliente
de la tardecita que se va.
Allì està Carlos,
moderno vate del guairà,
con su boina calada,
al estilo de los años 60
idealistas, transgresores,
fantásticos.
Lo miro fijamente, desde
mi nuevo Rocinante, la bici
de Telmo. Carlos me mira
desde la ocasional tertulia
que buscan el pan
recièn horneado:
-la poli te busca¡¡ estàn en tu casa.
Fue suficiente detonante
para escabullirse entre
las personas allì presentes,
y no lo viera mas en esos
años de tanta pesadumbre.
Ahora pedaleo
con mas fuerza,
y entiendo y comprendo
porquè
Don Quijote
arremete contra
molinos de vientos.
Espero
no me despedacen
sus aspas
de muerte y sangre.
Los ideales viven.
Las utopías tambien.
Reanudo el pedaleo.
y allà està la poesìa
y la canción. Gimo
y duele ya cada vuelta.
Me hace sufrir.
Mas alla està
el Pueblo,
los pedales se
baten de a dos
como las alas
de un mismo destino,
donde el odio
y el amor
vuelan juntos.
Mas acà està
el Pueblo
y el amor tambien.
Mas aquí la nada.
No hallo nada.
Ni a nadie.
Ya se llevaron
a todos.
La ciudad presa.
Como la mariposa
herida que ya no vuela.
entre los cementos y
los arboles de la ciudad,
Queda la ciudad
con sus fantasmas
sus sombras y penumbras.
Y yo sigo con el pedal.
Es en vano.
Ya no estàn.
Caceres, el zapatero,
Nenito, el maestro,
Fernández de a pie
hacia Ñumì.
Siguen los Marcial,
los Victor, los Veiluas,
los Cochinales, las Zarzas,
sitiados en sus casas,
no estàn, mejor no existen.
Y pasan los dìas
y las noches.
sin pena
ni gloria,
en la ciudad,
que odia su destino.
Y todo se vuelve
casi normal
como la escuela.
La historia-memoria
continua sobre la bici
del regordete TELMO.
JULIO 15 / 2004 – continua....
